¿Por qué los vídeos de boda tienen que ser cortos? La respuesta común: porque no queremos aburrir a nadie.
Entonces… ¿por qué no celebramos directamente las bodas en un par de horas? Que las ceremonias duren 5 minutos, el aperitivo unos 10 minutos, el banquete media horita y luego bailamos una hora más, y fuera. Así no se aburre nadie.
Hay muchos invitados que están hartos de ir a bodas, porque van a muchas todos los años, y a nadie se le ocurriría celebrar una boda así de corta para que nadie se aburra. Al contrario, cada vez observamos la tendencia imparable de que las bodas se alarguen en duración, incluyendo infinidad de elementos que enriquecen la experiencia y exprimen al máximo la oportunidad de disfrutar de un día inolvidable e irrepetible: hora loca, bandas en directo, actuaciones de artistas, glitter, atracciones tipo feria y juegos… ¿Por qué?
Porque es TU boda.
¿Qué sentido tiene que la fiesta sea cada vez más completa y el vídeo cada vez más raquítico?
Decíamos que es TU boda. Pues con el vídeo, lo mismo. Es TU vídeo.
Entiendo que es una buena opción que las parejas tengan un vídeo muy corto de su boda, uno en específico, para compartirlo con la mayoría de sus invitados. Ahora bien, el vídeo principal no puede ser necesariamente corto. Es com decirle a una pareja: “Ya sé que has soñado con este día toda tu vida, que llevas meses o años preparándolo, que te has dejado un dineral en todas las partidas, que has preparado un montón experiencias completísimas e inolvidables, que es el único día de tu vida en que vas a tener a amigos y familiares juntos en un mismo lugar, que será el mejor día de tu vida, en resumen, y que ese día, no lo olvidemos, te fucking casas con la persona que amas, que no es ninguna tontería, es que te casas, y que celebras que compartís un proyecto de vida juntos, de TU VIDA, la tuya… Pero, oye, en el fondo, en toooooodo eso junto no hay nada tan importante, ni nada que contar, como para que dé para más de 10 o 15 minutos en un vídeo”.
WHAAAAT????
No podríamos estar en un desacuerdo más frontal y absoluto.
Si te pones en la piel de la pareja, si realmente empatizas con lo que sería su mirada, te falta tiempo para ver y entender todo lo que sucede ese día, rodeados de tanta gente importante para ellos, crucial en su vida. De la misma manera que el día de la boda a todas las parejas se les hace extraordinariamente corto aunque haya durado un día entero, con el vídeo ocurrirá lo mismo, siempre que esté bien editado, con sentido del ritmo, con dinamismo, creatividad y sensibilidad.
Para que un vídeo largo de boda funcione, no sólo debe estar bien filmado, sino que es necesario que también esté bien planteado, bien aprehendido (es decir, bien entendido y captado lo que quiere transmitir: ser capaz de interiorizar y entender de manera muy personalizada esa realidad particular y de traspasar esas sensaciones y emociones al espectador) y, por supuesto, bien montado. Es decir, que realmente esté bien hecho en todos los aspectos implicados posibles.
El vídeo de la boda tiene que ser… como la boda: ni corto, ni largo… simplemente, estar bien hecho y, sobre todo, hecho desde el corazón.